Hasta un mono podría presidir el gobierno tirando de deuda sin freno. ¿Cuántas generaciones tendrán que pagar esa deuda mientras el estafador electoral y sus socios se forran y se lavan las manos? Hasta el más tonto en economía doméstica sabe que si se gasta más de lo que se ingresa indefinidamente la quiebra es inevitable.
Y el problema es que es gasto; no es inversión productiva. No produce ningún beneficio. Bueno, salvo lo que se llevan los chantajistas que lo sostienen y los aprovechados que lo rodean.
Fuente: Diario Voxpópuli

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Este blog no es políticamente neutral.
Su objetivo es que el estafador electoral pague sus fechorías y responda ante la justicia y ante los ciudadanos.
Los comentarios que se limiten a reproducir las consignas del Aparato Excretor de la Pesoe y los separatistas serán eliminados; los demás son bienvenidos.