Hablaba de brotes verdes cuando el paro y el déficit público iban de récord en récord durante su mandato. Decía que era reconciliación a lo que era meter a los herederos de ETA en las instituciones. Recobrar la convivencia era aceptar un estatuto de Cataluña inconstitucional a todas luces... y así con todo.
Ahora debe ser amor filial meter a sus hijas en la dinámica de forrarse gracias a los contactos de papá sin trabajar y estar al borde del banquillo.
Y para colmo de eufemismos, esto:
¿Y las joyas? ¡Ah, estaban ahí!
¡Qué tipo más repugnante! Ni hecho picadillo pagaba el mal que hizo y el que sigue haciendo...
Lo único positivo es que tanto él como su delfín actual se están cargando a su partido convirtiéndolo en una secta caudillista. Bien empleado les está por cómplices y cobardes.
¡Nos vemos en las próximas elecciones, retroprogresistas..!
Ni hijas de, ni hijas de puertas, todos iguales ante la Ley. Si los que entren callan o borran los delitos sería porque son lo mismo que estos, de igual calaña e igual de sinvergüenzas, véase la definición de cómplice.
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